Ley de intercambio equivalente: o lo que aprendí viendo Full Metal Alchemist

Hace un tiempo empecé a ver un animé japonés, llamado Full Metal Alchemist, trata básicamente de dos niños que viven en un mundo en donde la alquimia es real y los alquimistas por medio de símbolos y técnicas mágicas son capaces de alterar la materia física de forma espectacular, el punto es que su mamá muere y ellos que han aprendido alquimia de manera autodidacta, intentan la prohibida alquimia humana, es decir, traer a su mamá de entre los muertos, como se podría esperar el experimento sale mal, uno de ellos, el menor, pierde su cuerpo y su hermano mayora pierde un brazo y una pierna, pero logra anclar el alma de su hermano menor a una armadura, ellos se lanzan entonces en una aventura para encontrar la piedra filosofal que según creen es la clave para recuperar el cuerpo del hermano menor y los miembros perdidos del hermano mayor.
Ahora bien, si bien me parece un argumento interesante, la manera en la que lo han desarrollado no me ha atrapado todavía, quizás más adelante, de momento veo un capítulo suelto de vez en cuando, a ver si llego a una parte que me interese de verdad.
Sin embargo, hay algo que sí me pareció interesante del inicio, y es algo que dice el hermano menor en el intro de la serie a lo que llama la ley de intercambio equivalente o ley de equivalencia de intercambio y que transcribo aquí:
"El hombre no puede obtener nada sin primero dar algo a cambio. Para crear, algo de igual valor debe perderse. Esa es la primera ley de la Alquimia de la Equivalencia de Intercambio. En ese entonces, realmente creíamos que esa era la única verdad del Universo"
―Edward Elric
Desde la primera vez que oí eso recuerdo que pensé que esta era una excelente excusa para explicar algo sobre lo que mucha gente que ha leído libros espirituales —y mucha que los han escrito—, no tienen para nada claro, el asunto de la creación. En el génesis bíblico se refieren a Adán como imagen y semejanza de Dios, eso llevó a mucha gente a asumir que el ser humano, al ser un Beni Elohim, hijo de Dios, había heredado su mismo poder creador.
También hay que recordar que gran parte de los movimientos nueva era, usaron y a veces abusaron, del principio hermético del mentalismo, que según Tres Iniciados en el Kybalión dice “Todo es mente, el universo es mental”; si a eso le agregas una pizca de hedonismo, y de pensamiento mágico, entenderás por qué obras tan mediocres como el secreto se hicieron best sellers, y por qué hay tanta gente en redes sociales explicando técnicas supuestamente infalibles para manifestar todo tus deseos, por absurdos que sean, con resultados tan mediocres como podrían esperarse.
Uno, que fue criado en el esoterismo más serio entiende que el problema no es que el principio del mentalismo sea incorrecto, y la ausencia de resultados consistentes tampoco significa que la magia no exista, ni que los milagros no puedan ocurrir, ni que Dios sea un personaje de ficción. Se trata simplemente que están partiendo de una base falsa, el ser humano no tiene poder creador.
En la Santa Cabalá se enseña que hay cuatro mundos: Atziluth, el arquetípico; Briah, el de la creación; Yetzirah, el de la formación; y Assiah, el de la Acción, el mundo físico, para resumirte algunas cosas importante de estos mundos te hago una tabla y así me ahorro palabras:
Mundo | Descripción | Seres | Poder |
|---|---|---|---|
| Atziluth | Arquetípico | Arquetipos en la mente de Dios | Existencia Trascendental |
| Briah | Creación | Dioses (Elohim) | Creación (hacer algo de nada) |
| Yetzirah | Formación | Ángeles | Formación (hacer algo de algo) |
| Assiah | Acción | Humanos (Beni Elohim) | Transformación (hacer algo de la destrucción de algo) |
Bien, los únicos que crean, que tienen poder creativo son los Elohim, los Ángeles tienen el poder de darle forma a la luz astral, pero como tal no pueden crear, el ser humano que es una imagen semejante de Dios, digamos, como si fuera un reflejo de Dios, pareciera que crea, pero en realidad no crea, solo transforma. Esto quiere decir sencillamente que para que algo pueda ser “creado” por el humano, algo debe perderse, algo debe ser destruido, y es sobre la base de eso que fue destruido que lo “nuevo” puede crearse.
Para entender esto no se requiere fe, solo abrir los ojos, todo lo que el humano ha hecho en el mundo se hizo destruyendo y consumiendo recursos e insumos. Creo una silla, pero muere un árbol, creo un jarrón pero muere el barro, aquí estoy hablando de morir no en el sentido literal, no tiene que ser una cosa viva lo que se sacrifique, sino en el sentido de que algo deja de ser ese algo para convertirse en otra cosa.
Es probable que en este punto ya te hayas dado cuenta de qué tiene esto que ver esto que se llama ley de sacrificio, con lo que se llama en el animé, ley de intercambio equivalente, para que algo crezca algo merma. Tengo sed, así que tomo una jarra con agua, el agua en la jarra merma y el agua en el vaso crece, me la bebo, el agua del vaso merma, y el agua dentro de mi crece, así funciona el mundo de Assiah que es en última instancia el mundo donde se manifiestan los resultados de las acciones y transformaciones.
Ahora bien, qué tiene que ver esto conmigo que no sé nada de Cábala, no soy espiritual, no me interesa, y solo quiero manifestar mis deseos en el mundo? Pues es solo un simple recordatorio de algo que todos sabemos aunque a veces queremos olvidar: para conseguir algo hay que abandonar algo, hay que sacrificar algo.
La verdad es que todos sabemos como conseguir los resultados que queremos, todos sabemos como hacer más dinero, cómo bajar de peso, como tener un bello cuerpo, como avanzar en nuestro camino espiritual, pero no todos estamos dispuestos a pagar el precio, no todos estamos dispuesto a sacrificar lo que necesitamos sacrificar para conseguir esos resultados: queremos más dinero pero no estamos dispuestos a sacrificar nuestro descanso y tiempo de ocio, queremos un cuerpo más bello pero no estamos dispuestos a vivir a régimen y haciendo ejercicio todos los días, y queremos desarrollo espiritual pero no estamos dispuestos a sacrificar nuestro ego, y cultivar nuestras virtudes. En pocas palabras, queremos cambiar nuestras vidas, pero sin cambiar de vida, y esa trampa del ego es la que tiene enganchado a los ignorantes en todas esas estafas de los vendedores de humo profesionales.
En este punto conviene aclarar también que no siempre es una mala idea no pagar el precio, alguien que se niega a sacrificar sus principios éticos y morales por dinero es un hombre sabio, un hombre que no sacrifica el tiempo de calidad con su familia por dinero es un hombre sabio también, todo depende del deseo que se persiga y el contexto.
Con respecto al tema que a mí me compete, que es el desarrollo espiritual, creo que es importante reflexionar en esto, por un lado porque entenderemos cuál es el valor verdadero del ego: aportar el material psíquico necesario para la construcción del cuerpo de gloria de nuestro íntimo. Por otro lado, para que comprendamos que si no hemos conseguido resultados no es porque no oremos o meditemos lo suficiente, es porque no estamos dispuestos a pagar el precio que nos costaría nuestra propia liberación.
Suficiente por hoy.
Khail
