La Ley, el Juicio y el Verdadero Significado de la Salvación

Figura 1. Meme original
Fuente: Anónimo

Introducción

Encontré una imagen que planteaba una pregunta interesante (Ver figura 1): "Si no hay ley, ¿por qué habrá juicio? Si la ley fue abolida en la cruz, ¿con qué base Dios juzga al mundo?" Esto me llevó a reflexionar sobre algunos conceptos de la soteriología que muchos cristianos parecen no tener claros.

El verdadero significado del fin de la ley

Cuando algunos cristianos citan a Pablo para decir que Jesús es la culminación o el fin del la ley (Romanos 10:4) , parece que desconocen que la palabra griega utilizada en ese pasaje es telos, este término no se refiere al fin como finalización o cese, sino a un propósito ulterior, un objetivo. La idea es que Jesús vino a cumplir la ley, a darle su propósito pleno. La ley tiene un fin: hacer que los seres humanos sean como Cristo. Jesús vino a poner de manifiesto ese propósito, a demostrar lo que significa ser perfecto como el Padre celestial es perfecto.

Esto no significa que Jesús haya abolido la ley. La Torah sigue siendo fuente de conocimiento espiritual e inspiración para personas de todo el mundo. Lo que ocurre es que necesitamos comprender qué es realmente la salvación y cómo debemos concebirla.

Más allá de la transacción judicial

Muchas veces creemos que la salvación o la liberación es un mero acto judicial mediante el cual una autoridad superior anula tu delito y te otorga libertad. Pero ese no es el caso cuando hablamos de libertad espiritual y salvación espiritual.

Para comprender esto, lo primero es darse cuenta de que en el mundo espiritual no existe ni espacio ni tiempo. Esas son categorías que solo existen en el plano más bajo de la realidad material, lo que muchos llaman la tercera dimensión. Este mundo material fue creado para permitir que el ser humano tuviera su exilio luego de la caída, disponiendo de una forma en la cual puede existir cercanía física sin que necesariamente exista cercanía espiritual. Voy a intentar explicar esto un poco más, porque entiendo que puede resultar muy abstracto:

La geografía del mundo espiritual

En el mundo espiritual no hay aquí ni allá. Cuando decimos que alguien está cerca de Dios, lo que queremos decir es que ese alguien se parece a Dios, es decir, que tiene atributos que le acercan a lo divino. Cuando decimos que alguien está lejos de Dios, lo que queremos decir es que ese alguien se diferencia en cualidad y expresión respecto a Dios.

Si pudiéramos imaginar la realidad espiritual, sería como un conjunto de círculos concéntricos (ver figura 2). En el centro está Dios, y a medida que uno avanza hacia las capas exteriores, va profundizando la diferencia con Él. Mientras más te acercas a la periferia, más diferente de Dios eres; por lo tanto, más oscuro, perverso, pesado y salvaje te vuelves en comparación con los atributos que señalan cercanía con Dios: luz, amor y vida.

Figura 2. Diagrama de los mundos
Fuente: Propia

En ese sentido, los infiernos serían básicamente una capa concéntrica extremadamente alejada de Dios, hasta el punto de que lo que existe ahí es opuesto a Él. No se le opone en lucha o poder, sino en el sentido de que es completamente diferente y, por ello, está completamente aparte.

El Dilema del Bien y el Mal

Cuando el ser humano participó del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, quedó en una posición complicada: debía estar simultáneamente en el mundo del bien y en el mundo del mal, esa dualidad debía resolverse. En el plano espiritual puro, esto sería imposible, porque la parte “buena” intentaría ir hacia el centro mientras la parte “mala” intentaría alejarse hacia la periferia.

¿Cómo se resuelve este conflicto? A través de la creación de este plano material, o Assiático dirían los Cabalistas, donde el ser humano puede estar en contacto con bien y mal hasta lograr dirimir esa dualidad. Aquí, el ser humano puede enfrentarse a diferentes situaciones positivas y negativas que le permitan alcanzar la conciencia, el estado último que se obtiene cuando las semillas del árbol de la ciencia florecen y el ser humano alcanza la estatura de Dios.

Los cabalistas saben bien que las cuatro letras del nombre Divino, dan origen a los 4 mundos cabalísticos, y el mundo de Assiah, creado por la segunda Hei, es un mundo de contingencia, creado por la caída del hombre, y ese es el misterio de cómo los 3 se hicieron 4.

La verdadera naturaleza del cielo y el infierno

Pero volvamos al tema, que siempre me da por divagar. Normalmente concebimos el proceso de juicio y salvación como una transacción judicial del mundo humano, donde una persona puede ir a la cárcel o salir de ella, solo con que alguien con poder le otorgue un boleto de salida o de condena, sin que la persona cambie o modifique en absoluto su forma de ser.

En el mundo espiritual esto no funciona así. Al cielo no puedes entrar con todos los defectos que tienes; tus defectos te mantienen apegado a la tierra. Uno no va al cielo, ahora mismo sin morir, porque tenemos pensamientos, emociones, patrones, acciones y energías que nos mantienen muy pegados al suelo. Por eso, cuando la persona muere sin haberse perfeccionado, reencarna.

Cuando uno deja de estar adherido a la tierra, cuando se perfecciona y alcanza ese estado que Cristo llamaba "estar en el mundo sin ser del mundo", entonces uno se ha constituido a uno mismo como ciudadano del cielo. Una persona que piensa como piensa la gente del cielo, que siente como siente la gente del cielo, que actúa como la gente del cielo. Eso es lo que en el cristianismo se llama santidad.

Cuando alcanzas santidad, eres libre. No necesitas que alguien te diga si puedes o no entrar al cielo; vas al cielo porque ahí es donde perteneces, porque te pareces al cielo. Y como te pareces al cielo, en el mundo espiritual estás automáticamente en él. En cambio, si mueres siendo perverso, no puedes ir al cielo aunque alguien te declare libre, porque no te has convertido en la persona que puede estar ahí, que pertenezca ahí.

La ley como guía hacia la perfección

Entonces sí hay juicio y sí hay ley (Dharma/Torah). La ley existe porque nos da la visión de cómo perfeccionarnos. No se trata de un cumplimiento exterior, mecánico y superficial para fingir y engañar al juez, decirle lo que quiere oír para que nos dé un veredicto favorable. La ley te guía para que te conviertas en una encarnación de luz, una encarnación de amor, una encarnación de santidad.

La ley no fue abolida en la cruz. Cristo, de hecho, vino a demostrarnos más claramente nuestro camino, pues probó que era posible para un ser humano alcanzar la santidad, la cristificación. Los seres humanos seguimos pegados a este mundo no porque sea imposible ascender, no porque la ley sea muy estricta, sino porque no hemos seguido el camino.

¿Y cuál es ese camino? Jesús lo dejó claro: "Niégate a ti mismo" —es decir, disuelve el ego—, "toma tu cruz" —es decir, asume responsabilidad de tu vida— "y sígueme" es decir: Conviértete en lo que yo soy, sigue mis pasos. Se dice fácil, pero realizarlo es verdaderamente difícil, aunque no sea imposible.

Cristo como juez

¿Con qué base juzga Dios al mundo? Con la base de Cristo. Por eso se dice en la escritura que Cristo juzga a vivos y muertos, que el Padre no juzga sino que ha dejado la tarea de juzgar al Hijo, pero Cristo no es el juez, él es el fiel.

¿Cómo juzga el Hijo? Semejante a lo que ocurría en el juicio según los misterios egipcios, donde el corazón del difunto era pesado contra a una pluma de Maat, la diosa de la verdad, si el corazón era más pesado que la verdad, debido a los malos actos, y a los malos sentimientos, el alma era condenada.

Imagínatelo así: Cristo se para en un platillo de la balanza y tú te paras en el otro (ver figura 3). 

Figura 3. Juicio a un alma
Fuente: propia

Cuando los dos pesen igual en bien y en mal, en pecado y santidad, entonces vas al cielo. Eso es lo que significa que Cristo juzgue al mundo: Él es el patrón de perfección esperado sobre el cual se hará el juicio a la raza humana. No se trata entonces de obtener un boleto al cielo, se trata de convertirse conscientemente en un habitante del cielo estando aún en la tierra.

Suficiente por hoy

Khaileh